Un artesano de la viñeta: Entrevista a Rafael Lópe
Rafael López Espí y Ramón Pérez
López Espí sosteniendo un ejemplar de su publicación FansFun Magazine al lado del organizador de las Jornadas, Ramón Pérez. [Foto © 2002 Manuel Barrero ]
Tebeosfera: Los diccionarios de historieta española datan su nacimiento en 1941 [1] y, según Antonio Vila (alias Tunet Vila, el dibujante de “Tumbita”), usted comenzó a trabajar a la edad de 14 años para la editorial Símbolo...
López Espí: No, es incorrecto en ambos casos. Yo nací en 1937, y los datos obtenidos de Tunet Vila son un tanto imprecisos. Empecé a dibujar profesionalmente allá por el año 1953 para Editorial Símbolo. Eran temas de de guerra, y recuerdo que me pagaban la página de nueve viñetas a 60 pesetas; luego, en Disco, me pagaban hasta 70 pesetas por página. Al poco hice una serie de tiras para el diario Solidaridad Nacional, sobre el tema "La Atlántida", y también para ese periódico la serie "Los tambores del Bruc". Por estas fechas hacía asimismo retratos a pluma de diversos concejales y periodistas para ser publicados en el diario La Prensa.
T: Y, ya en 1954, comenzó usted como aprendiz en la agencia Selecciones Ilustradas (esto, también según Vila).
LE: Selecciones Ilustradas no existía todavía, pero sí José Toutain dando sus primeros pasos como agente. Por otra parte, soy autodidacta y que yo sepa ningún autodidacta trabaja de aprendiz [aunque] vocacionalmente siempre están aprendiendo y, a su aire, aprenden cómo y cuánto pueden y lo que quieren. El término aprendiz comúnmente usado corresponde mas bien al orden profesional que al artístico. Quizás Tunet Vila se refería a que fui ayudante y, en dichos términos, ingresase algún dinerillo; yo estuve colaborando con Selecciones Ilustradas cuando aún no estaba creada, y recuerdo haber comenzado por hacer una serie del oeste, "Kit Colt". Pudo ser por entonces que comenzase como dibujante más “profesional” publicando algunas historietas en los suplementos A todo color y Aventuras del diario La Prensa, ambos coordinados por Toutain.
López Espí
López Espí en 1972, en su etapa como ilustrador de Ediciones Vértice. [Foto © 1972 Pineda Bueno ]
T: ¿Cómo era su relación con Toutain?
LE: Entre los dibujantes principiantes y algún profesional que formábamos el equipo con el que Toutain se apoyaba en sus primeros pasos como agente hubo una relación muy personal, la cual se mantuvo hasta después de 1957-58 (si no me equivoco), fecha en que se formó oficialmente Selecciones Ilustradas. Entonces, el trabajo en equipo permitía asumir demandas que en solitario hubiera sido imposible negociar; algo que, consecuentemente, condujo a cierta unificación de estilo debido a la natural influencia de unos para con otros.
T: Enric, González, Giménez, Beà (quien, como usted, comenzó dibujando historietas románticas para el mercado extranjero)... algunos han recordado que se copiaban unos a otros, y que a la postre les salían muchas historietas semejantes.
LE: Bueno, eso si hablamos de cómics de género romántico, lo cierto es que el dibujo es más bien estático, bustos parlantes. Había poca alternancia de posturas, la narración era rígida: el chico con la chica, paseando, hablando, besándose. Hacías 4 ó 5 posturas de besos y ya habíamos acabado con el repertorio; era una repetición constante, era siempre lo mismo. Había que combinarlo con distintos paisajes, enfoques... y ya cuando uno empieza a ser veterano desarrolla cierta habilidad para mover a los personajes y generar una narración más fluida. ¿Autores? Sí, has citado a Beà. José María Beà prácticamente lo situé yo. Él me conoció siendo muy joven, y yo le impulsé a entrar en al industria; luego le animé más y él ya se abrió camino por sus propios méritos. Y ya siempre estuvimos juntos. En cierto modo fui yo su padre artísticamente. La primera serie de historietas románticas que hice yo en la agencia fue para la revista británica Glamour, y a continuación hice algunas del oeste.
T: Durante los años sesenta se dispensaban muchas historietas para mercados extranjeros a través de agencias como: Histograf, Ibergraf, Bardon Art, la de José Gallardo o la de Luis Ferraz. ¿Trabajó usted para alguna de ellas?
LE: Conocí algunas de esas agencias, pero no recuerdo haber trabajado a través de ellas de manera directa. Con Bardon Art sí, y durante muchos años. Con Gallardo creo recordar que fue durante un corto tiempo. Con Luis Ferraz hice varios trabajos, entre ellos la serie “Don Starr”, en 1966, que luego aparecería traducida al castellano en la
publicación Cómics, de Ediciones Pined, entre 1970 y 1972, y que recientemente hemos recuperado para FansFun Magazine.
T: Casi todo lo que ha elaborado para el extranjero permanece inédito en España. Según Cuadrado, usted dibujó durante los años sesenta series de western como “Rex Raven”, “Billy McGregor” o “Riffle” ¿Qué recuerda de esas producciones?
LE: Algunas de esas cosas que citas no fueron trabajos de cómic propiamente sino portadas estilo cómic que incluían a personajes como Rex Raven. Las aventuras de Billy McGregor fueron con guiones de un tal Rodríguez y también de Blas Navarro, y creo recordar además también de Fernando Sesén, quien además escribió guiones del personaje "Riffle". "Riffle" fue una creación que hicimos juntos Toutain y yo entre 1958 y 1960, para distribuirla para el resto del mundo, pero quedó olvidado tras mi marcha de SI. Otros títulos en los que trabajé, esta vez sí, de cómic del oeste, fueron: Tarzan Adventures y Long Bow. El primero de los que te menciono fue publicado por WestWorld Publications Ltd. desde 1958, que comenzó reeditando las tiras de Foster y Hogarth en los años cincuenta, pero que en el volumen 8, solicitaron páginas a autores españoles, como las de Luis Bermejo o las mías (yo hice en 1959 historietas del oeste, como “The New Sheriff”, para las que tomaba como documentación fotografías que nos hacíamos disfrazados de vaqueros en las afueras de Barcelona Longaron, Brea, el guionista Blas Navarro y yo, con artillería de imitación, claro). También participé en Long Bow, una serie de Atlas Publishing que salió a la venta con fecha de 1 de septiembre de 1960; y recuerdo que dibujé en 1959 alguno de los primeros números de la collana Dakota, que era una publicación italiana que dirigía Vittorio Alemanni. Para Francia hice otros títulos por entonces, Plume D'or y Arizona, y unas páginas para la revista Vaillant, donde trabajaron muchos nuestros compatriotas Hidalgo, Monzón y, también, Font. Yo hice dos episodios de historieta, si no recuerdo mal, titulados "El Matuto” [2].
T: Pero su trabajo en historieta para el extranjero lo dirigió primordialmente hacia el mercado británico.
LE: Aproximadamente comencé a partir de los sesenta. Entre 1961 y 1963, estuve desarrollando historietas de tema bélico para Fleetway básicamente, sobre todo para Air Ace [Air Ace Picture Library], donde nos íbamos combinando Luis Bermejo, José Ortiz, Fernando Fernández. Era duro; ten en cuenta que aquellas historietas venían en formato de bolsillo y constaban de 64 páginas, con dos o tres viñetas por página a lo sumo. Estas series costaban bastante de hacer. En un mes no las hacías, no te daba tiempo. Al alargarse, el curso de los años, no habías producido gran cantidad de historieta, sino podas, pero muchas páginas. Entonces, probablemente haría alrededor de una docena. Conservo alguna reproducción pero no todas las que hice. Para Fleetway realicé trabajos para Battle, Roxy, Marilyn y Valentine, y también la que citaste anteriormente, “Rex Raven”, dentro de la serie británica titulada Daniel Boone de Edit. L. Miller. Lo que más recuerdo son mis historietas basadas en temas de aviación.
T: Por lo que veo, mucha viñeta de guerra ¿No trabajaste para otros sellos extranjeros que no fuesen británicos?
LE: En el género bélico, solamente para los ingleses. Como lo hacíamos a través de la agencia Selecciones Ilustradas, y esta agencia se encargaba de la distribución de páginas a los que estábamos allí, al expandirse la producción de otras publicaciones de editorial Fleetway se abordaron historias de romance, como por ejemplo las de Roxi y las de Valentine. Tras un tiempo combinando lo bélico con lo romántico finalmente dejamos estas series para seguir con la Valentine, porque, con franqueza, las historietas de guerra eran agotadoras, por la documentación que te exigían, y por otro lado debido al trabajo que se te iba acumulando, porque eran muchas viñetas y una mínima exigencia te provocaba fatiga. Te tenías que documentar muy bien, y es verdad que cuando ya sabías dibujar un modelo de vehículo, por ejemplo, todo venía rodado, pero lo cierto es que cuando venían los aviación... los británicos eran muy exigentes, y tenías que ceñirte muy bien a cada uno de los modelos específicos. Nosotros nos documentábamos con la revista Signal editada durante la II Guerra Mundial, y también de revistas de la posguerra dedicadas al cine. Yo, incluso, llegué a tener toda una colección de maquetas que monté yo mismo, más fotografías, montones de bocetos... aquello realmente requería mucho tiempo. Para otros mercados trabajé en un personaje semejante a Tarzán, un tal Korak, para Suecia, a través de la agencia Euredit, si no recuerdo mal.
T: ¿Qué le impulsó a abandonar la agencia SI?
LE: Fueron mas de dos años de trabajo allí, desde diciembre de 1961 hasta enero de 1964, pues mi marcha fue tras haber cumplido el Servicio Militar. La causa del abandono de SI es un tema delicado. Digamos simplemente que quise independizarme.
T: Si bien siguió haciendo historietas, para Toray y otros sellos, ahora ya españoles.
LE: Yo estaba encauzando mi carrera hacia labores de ilustración, pero el cómic lo estuve manteniendo para Ediciones Toray en series del oeste (para ellos de guerra no hice nada) sobre guiones de Salvador Dulcet, que por entonces era traductor del inglés al castellano en SI, y estuve encantado de hacerlo. Entonces no me exigían, por ser yo, y me tenían respeto, porque les agradaba el estilo. Estaban encantados, o así me lo dieron a entender; y bajo esa libertad y honradez profesional, disfruté haciendo series como Sioux, de aventuras del oeste, desde 1964, de la que hice catorce números. También dibujé ocho portadas de color realizadas al guache y acrílicos de la colección Historias del Oeste.
T: De 1965 data la colección de Galaor Lawrence de Arabia, de aventuras de cariz histórico. Usted fue uno de los dibujantes principales de sus 15 números ¿No es así?
LE: En efecto, hice quince episodios, directamente para Galaor. Asimismo, trabajé para la editorial Toray, en la publicación Robot 76, de 1967, y en la colección de biografías Hombres famosos de 1968, dibujando la vida de Pancho Villa, con un guión de Salvador Dulcet.
T: Y luego llegó la “etapa Vértice”, a la que eminentemente destinó ilustraciones ...
LE: Desde mediados los 60, J. Torra Más ya estaba publicando cómics, sobre todo material británico (en la colección Selecciones Vértice de Aventuras). En 1969 José Mª Sesén y Tunet Vila se unieron a él en la redacción de Ediciones Vértice y, como yo ya estaba por allí desde 1968, me tomaron como portadista “fijo” tras Enric. En realidad ya había elaborado algunas portadas en 1966, como las de la colección 3-09 Agente Secreto. Para Vértice no solamente hice portadas, también elaboré una historieta de la serie Mytek, personaje británico que era un gran gorila. Fue porque, de las series que publicaban, una vez no recibieron el material de quienes se lo remitían y se quedaron algo colgados. Como no tenían a nadie a quien recurrir para disponer de una historieta de un modo acelerado con el fin de sacar el libro de cómics... el tomo...
T: “Novelas Gráficas para Adultos”, así las denominaron. ¿Ese fue su último cómic por entonces?
LE: Sí, el formato que editaba Vértice. Y serían sesenta y pico páginas para las que me ofrecí yo. El guión era de Sesén y fue una de las últimas historietas que hice cuando todavía no estaba por completo desconectado del cómic.
Mucho más adelante, en 1992, me vino la posibilidad de hacer unas cuantas historietas de cómic para Suecia a través de una agencia llamada Dalger Press, cuyo director era un socio de Macabich en la agencia de Bardon Art. Hubo una descomposición de la asociación y el hombre éste salió y fundó su propia agencia, y estando él en esa agencia me llamó. Se trataba de hacer aventuras con el tema de la equitación protagonizadas por una chica, “Conny”, que iban a ser editadas en la revista Min Häst de Suecia. Ésta luego pasaba a Alemania, a Bastei Verlag, donde la titularon Conny y para la que hice portadas nuevas (yo ya había hecho más portadas para Conny en los primeros años ochenta, y también para otra similar, Bessy). Le hice esta serie que me ofreció, tres historietas, entre 1992 y 1993, para luego volver a mi profesión de ilustrador. El hecho de no volver al cómic no fue por una cuestión de menospreciar el cómic. Fue por vaivenes de mi vida profesional; de hecho, actualmente estoy volviendo a hacer cómics. Yo tenía mis propósitos en la ilustración, y lo cierto es que no son compatibles las dos cosas cuando estás formándote en una de las dos carreras, la del cómic y la ilustración a color, artística y profesionalmente dicho, pero una vez ya formado profesionalmente en ambas, SÍ son compatibles pudiéndose alternar.
T: Según ha aparecido escrito en varios lugares, a los señores Torra y Sesén les encantaba su modo de dibujar y dispusieron que usted haría todas las portadas para así “homogeneizar” las colecciones de superhéroes en España.
LE: Supongo que así fue. Se buscaba un trabajo rápido por el menor dinero posible, esa era la política. [3] Cobraba entre 5000 y 7000 pesetas de las de entonces por cada ilustración de cubierta, 7000 pesetas cobraba en 1983, al final de Vértice e inicio de Surco. No era un buen precio. De haberlo sido habría hecho menos producción. Fíjate que hasta 1975 yo dibuja portadas para los cómics del Volumen 1 de Vértice (que luego iban publicadas a un formato de 20’5 × 15 cm.), muchas de las cuales creé como obras por completo originales. Pero pronto pasé a imitar las portadas yanquis debido al exceso de trabajo, aunque se aprovechó la circunstancia para ir evolucionando también en mi arte hacia un estilo más suelto, usando más los colores planos y predominando la línea. Cuando comenzó el formato Vol. 2 de Vértice, ampliado al doble (hasta 28 × 20’5 cm.), realicé algunas portadas en color para Namor, Capitán Marvel, Ka-zar, Thor, Spiderman y Conan el Bárbaro que los aficionados consideran entre las mejores. Era mi constante lucha con las series de superhéroes para mejorarlas, pero la fuerte demanda y mis cuatro hijos "pidiendo guerra" frenaron mis impulsos artísticos. A Vértice destiné dieciséis años de mi vida, desde diciembre de 1966 a enero de 1984, e hice casi 2500 ilustraciones para cubiertas de tebeos, más una docena de pósteres y una 0 cromos (la de 1975); para Surco hice unas 150 portadas, hasta que la editorial cerró como consecuencia del deceso del señor Torra.
T: Yo creo que usted siempre puso mucho cuidado en la composición de sus portadas,
en la distribución de los tonos de color y en el uso correcto de la luz. Mas, se observa que tiende a dibujar la parte superior de las piernas más larga que la inferior, en proporción, ¿era esto deliberado?
LE: Sí. Porque enfatizaba la dinámica del movimiento.
T: ¿Sentía usted algo especial leyendo y dibujando a los superhéroes Marvel?
LE: Dibujándolos, sí, pero, ¿leerlos...? ¡Se me había terminado el tiempo! ¡Dormía de
pie, y hasta caminando! Conan era uno de mis personajes favoritos a la hora de dibujarlo, por el tema, su fantasía era muy sugerente.
T: A la vez que desarrollaba su labor de ilustrador, siguió dibujando historietas durante los años 70, como las aparecidas en la colección bélica de Vértice Acciones de Guerra (en 1973), también en los títulos de Ursus Ovni y Agente Especial, ambos en 1974, y en el título Apache, editado por Anceo en 1975. ¿Y esta vuelta?
LE: Parte de aquel material procedía de SI. La agencia tenía los derechos para publicar
mi obra a través de distintas editoriales y títulos, por esta razón no puedo responder con certeza; aunque lo que sí puedo decir es que de esa venta de derechos a las editoriales yo no recibí jamás un duro.
T: Después de la desaparición de Vértice y de Surco, atravesó usted momentos difíciles, creo, y fue cuando comenzó a trabajar para Alemania ayudado por el agente José Ortega.
LE: Yo no diría que fue así. Al abandonar Selecciones Ilustradas quise distanciarme de
las agencias para tener un trato directo con el editor español y captar la atención de un lector al que no se le consideraba apenas. También es cierto que la desconexión con las agencias me privó de opulentos ingresos. Había unos principios humanos envueltos en mi vocación artística y tenía que hallarlos pagando el precio que fuese.
Estuve haciendo muchas cubiertas de libros para las editoriales alemanas, y algunas portadas de cómics (como Korak, de Bastei, o Gespenster, de la misma editorial germana), mientras en España iban apareciendo historietas e ilustraciones mías esporádicamente en Cimoc, Escalofrío, Gringo, Rufus, Vampus, y en tebeos de Vilmar 1883 como Condor, Hombres del Oeste, Bruce Lee... Trabajé para agencias como no y Norma, y empresas como Mattel (algunos dibujos de Masters del Universo), Exín y Borrás, de juguetes; también para las publicitarias Contrapunto-Topcao, Llapis blau y Quadrícula.
T: Y luego comenzó con la animación, en los años ochenta.
LE: Entre los años 1989 y 1990, porque la empresa Acció inició sus
actividades oficialmente en el año 1991, pero yo ya había empezado a hacer trabajos con ellos en concepto de fondista, es decir que había elaborado ilustraciones enfocadas al dibujo infantil, o de animación, muy parecido al estilo de Disney. Me encantó participar en esa faceta, máxime cuando el tema de dibujo animado era una asignatura que me había quedado pendiente: cuando yo tenía 20 años me habría encantado hacer dibujo animado. Antes de hacer el servicio militar ya había hecho mis pinitos, no profesionales, pero sí planteamientos en serie relacionándome con Carlos Prunés, también ilustrador en Selecciones Ilustradas, y habíamos estado haciendo proyectos juntos, pero que se quedaron todos ellos en agua de borrajas. Yo ya entré en el servicio militar y todo quedó en el pasado hasta ese año de 1990, aproximadamente, en el que volví a tomar la decisión de hacer animación. El Gran Secreto, la película que recientemente a salido de Acció, se ha llevado varios premios, el de Houston en EE UU, y también tuve el gustazo de poder dirigir una parte de las escenas de la película, porque el director, Miquel Pujol, confiando en mi profesionalidad, me permitió que yo marcara las escenas. Fue muy gratificante,disfruté mucho.
T: Supongo que también disfrutó del reconocimiento reciente por parte de un sector de la afición española, que aplaudió su participación como ilustrador de algunos cómics de Planeta-DeAgostini.
LE: El reconocimiento obtenido entre la afición española y el hecho de volver a dibujar portadas para colecciones de Forum como Selecciones Marvel o la reedición estupenda de la colección de cromos de superhéroes solicitados en su día por Cropán ha supuesto para mí una gran satisfacción. Es el mejor pago que podía esperar en mi búsqueda de los principios humanos mencionados anteriormente.
T: Actualmente, mientras sigue animando películas de dibujos, has fundado una revista de y sobre cómics. ¿Qué espera la asociación de “Fans del Cómic Suscriptores” de FansFun Magazine?
LE: Espero de ella tanto como yo sea capaz de darle. ¡Me siento muy animado! La historieta no la he vuelto a tocar hasta el presente, cuando aún manteniéndome en el ámbito del dibujo animado, estoy editando el magacín que se llama FansFun Magazine, que consistente en un distraimiento entre fans. Trato de distraerles bajo al demanda de que se publique mi obra. Así, voy sacando a la luz producciones del pasado, de la primera época de Vértice, que para muchos fans estaban perdidas. Y recordando un poquito nostálgicamente, esta revista retoma esa ilusión de esos lectores. Está teniendo aceptación y dentro, aparte de entrevistas, anécdotas, curiosidades, explica todo lo relativo a mi trayectoria y a los personajes que dibujé para Editorial Vértice. Esto es así porque era lo que querían mis fans. Así puedo editar cosas de las que nadie me va a pedir el copyright de nada y que lo publico yo como autor de ello. Para amenizar la revista, también saco un cómic como serie que se llama los “Extrahumans”, y en ella traigo un tema que hoy en día no es novedad pero que según cómo lo enfoque puede serlo: yo soy creador, guionista, dibujante, lo hago yo todo.
T: ¿No colaboran contigo otras personas en la revista?
LE: Colabora el maquetista informático, y, en artículos, Ramón de Vélez-Málaga, y otros fans de mi trabajo, como Josep Merino Neff o Josep Ferrán Valls, que es articulista en Valencia y cineasta amateur, quien me hizo un articulo sobre Hulk. Luego, a raíz de mi primera visita a Vélez-Málaga, Antonio Romero y Mariló, dos gaditanos, me enviaron un artículo muy simpático. Otros socios mandan dibujos, que también se los publico. Luego, hay cartas de los lectores, que contesto yo. En el cómic que estoy haciendo, lo que les ofrezco es que me manden cosas simpáticas, de enlace, haciendo de cámara, y yo los dibujo dentro... Esto lo hago de modo completamente altruista, en un futuro no muy lejano es mi deseo editar un cómic bajo el titulo Superhumans ( o Extrahumans aun no esta decidido), recopilando lo publicado por mí, y luego ya con la posibilidad abierta a editar nuevos cómics, paralelos, dibujados por aficionados jóvenes, cobrando, claro. La revista llevará diez números publicados a fecha de diciembre de 2002 [once cuando se transcribe esta entrevista] y al suscriptor se le obsequia con una lámina original firmada por López Espí, de un personaje Marvel a Elección. Y, bueno, la asociación tiene interés en fomentar la participación y la recuperación de ciertas obras, como hemos hecho con las pegatinas, los adhesivos de superhéroes Marvel que, como yo tengo el material primario, aunque no tengo los originales que yo pinté, pero sí la posibilidad de hacer la producción porque cuando las pruebas de grabador quedaban en la editorial... Tengo las pruebas de los adhesivos, de los pósteres de los personajes de Marvel, que he reproducido en 2002 tal y como se distribuyeron a finales de los años setenta, y también poseo las pruebas de imprenta de muchas de las portadas. De ahí que resulte relativamente fácil llegar a ese aspecto limpio de entonces. La prueba es que sale bien y está teniendo muy buena aceptación.
T: También sabemos que esta intentando hacer recuperación de algunas obras como unas cartas con las portadas de El Hombre de Hierro para ser lanzadas en estas una próxima edición de estas jornadas de Vélez-Málaga ¿Qué opinión te merecen este tipo de festivales?
LE: Yo me siento muy a gusto, y contento del trato que me han dado. Además, ¡dos jornadas en nueve meses!, ha sido tan rápido y tan bueno que apenas si puedo juzgar. Muy bien todo en general.
[1] En los diccionarios de Jesús Cuadrado se le da por nacido en 1941, si bien López Espí ya había hecho pública su edad en La Historieta núm.4 (1973).
[2] Este editor solamente conoce “El Matuto”, de 3 páginas, publicada en Valliant, núm.879.
[3] Enric ha declarado que optó por abandonar Vértice para ilustrar las revistas de horror de Warren porque en EEUU obtenía 70.000 ptas. por cubierta.









